29/11/2020 | Noticias | Opinión

La culpa es el otro

Panorama, por Ramón Indart. El impacto por la muerte de Diego Armando Maradona. El Gobierno nacional echando culpas y las autoridades de la Ciudad devolviendo gentilezas luego de haber cometido todos los errores posibles.


El impacto inicial por la muerte de Diego Armando Maradona. El dolor absoluto con el correr de los días. Pero ni 24 horas pasaron para ver el caos generalizado y la vuelta de la calesita argentina con el Gobierno nacional echando culpas y las autoridades de la Ciudad devolviendo gentilezas luego de haber cometido todos los errores posibles a la hora de organizar el velatorio del ídolo popular más importante de la historia argentina. La jornada, que obviamente no opaca ni un centímetro la magnitud de lo que fue Maradona, terminó con represión en la 9 de Julio, gas pimienta en la entrada de Casa Rosada y la gente copando el Patio de las Palmeras, con Alberto Fernández pidiendo calma desde el balcón presidencial. Cristina Kirchner se mantuvo dentro de la oficina del ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro. Una radiografía del país.

Este último lanzó la primera acusación y exigió "a Larreta" que la policía de la Ciudad frene la represión. Parecía una cazería. A partir de esos dichos, comenzaron idas y vueltas para echarse culpas, dando un ejemplo concreto de lo que vive Argentina hace años. El vicejefe de Gobierno a cargo del Ministerio de Justicia y Seguridad, Diego Santilli dijo que la situación se desbordó cuando "desde el ministerio de Seguridad" que conduce Sabina Frederic, pidieron cortar el ingreso de la multitud en Avenida de Mayo. Frederic, por su parte, dijo que la polícia capitalina "tomó una decisión inconsulta" y consideró "positivo" el saldo del operativo. Entonces habló el secretario de Seguridad de Capital Federal, Marcelo D'Alessandro. Dijo que la fuerza no reprimió, sino que "contuvo". Lo que era una bizarra discusión pública en medio del caos terminó con Alberto negando la orden por parte de Nación de cortar el flujo de gente. Una vez más, el Presidente terminó en el barro. Expuesto a las críticas. ENTRELINEAS.info habló con funcionarios que rodean al mandatario y el cansancio fue evidente. Por primera vez no hubo una defensa cerrada de lo hecho por el jefe. Todo un síntoma. Igual, la principal apuntada fue Frederic, a quien -por ahora- Fernández sostiene en el cargo. Cuando este cronista consultó por cambios en el gabinete tras el bochorno, la respuesta fue tajante: "Ninguno".

La decisión del Gobierno de organizar el velatorio traerá otras consecuencias. Más electorales que de gestión. El martes Abigail Jiménez, la niña de 11 años con cáncer que cruzó en brazos de su padre de Tucumán a Santiago del Estero porque la policía no lo dejaba pasar. Viajó en avión sanitario al Hospital Austral para analizar cómo seguir con el delicado tratamiento. Por cuestiones sanitarias, desde el 20 de marzo, el Estado no permitió despedir familiares. La gente murió sola. Por cuestiones sanitarias las aulas siguen practicamente cerradas. Por cuestiones sanitarias se prohibió la circulación. Por cuestiones sanitarias estuvimos encerrados hasta el hartazgo. Pero el Presidente se sacó selfies con la multitud que fue hasta la Rosada para despedir a nuestro máximo ídolo popular. Si salía bien, era todo gracias al Gobierno. Pero salió mal. Entonces la culpa es de otro. Una vez más.

Lo último. El sábado, durante protestas contra la nueva ley de Seguridad que impulsa Emmanuel Macron en Francia, aparecieron banderas de Maradona entre la multitud que marchaba en París. D10S ya es un muerto que no para de nacer.


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