El miércoles comenzará en Dolores la etapa final del juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa.
Ese día presentarán sus alegatos los fiscales Juan Manuel Dávila y Gustavo García y luego será el turno de los abogados de la familia, Fernando Burlando y Fabián Améndola.
Al día siguiente tendrá su oportunidad el abogado defensor Hugo Tomei y luego los jueces Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lazzari deberán dar su veredicto y sentencia. Se estima que esto podría producirse el 30 o 31 de este mes.
A partir de este momento se abren varios interrogantes. En principio, la calificación del hecho. Hasta el momento, la causa está caratulada como “homicidio doblemente agravado por su comisión por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”. Es decir que lo que resulta indudable es que se trata de que se trata de un homicidio pero la calificación de ese hecho es lo que permite variar las penas.
Tanto la fiscalía como los abogados del particular damnificado propusieron mantener la carátula que propuso la elevación a juicio. Ambos, en sus lineamientos, hablaron de un plan organizado para matar a Fernando: este es un punto sobre el que con seguridad pivotearán sus alegatos. Para ello, deberán probar que entre el momento en que la seguridad de Le Brique expulsa a los dos grupos, el de los acusados se reunió en las cercanías y distribuyó los roles para atacar a Fernando y detener la posible ayuda de sus amigos.
Los videos muestran una ventana de unos ocho minutos entre que los imputados salen del boliche y se inicia la golpiza.
Con los agravantes, la pena que cabe es de prisión perpetua; sin ellos se trataría de un homicidio simple, cuya pena, según la legislación, puede oscilar entre los ocho y los 25 años. Al cierre de la etapa de testimonios, los fiscales se mostraron muy conformes con cómo se había desarrollado la prueba, lo que confirmaba lo que se había adelantado en las líneas de la acusación. Los abogados de la familia se manifestaron en el mismo sentido.
Por lo que pudo verse en las últimas jornadas de audiencia, la defensa a cargo de Hugo Tomei probablemente buscará la calificación del hecho como homicidio en riña o por agresión, que tiene una pena menor: entre dos y seis años de cárcel. En este sentido pueden entenderse los testimonios de los propios imputados que hablaron siempre de una pelea que se inició dentro del boliche y se completó en la calle.
Quién hizo qué
El segundo paso, una vez establecida la calificación del hecho, es determinar qué grado de responsabilidad tuvieron cada uno de los imputados.
En principio, habría una diferencia entre quienes efectivamente pegaron golpes o patadas a Fernando y quienes solamente estuvieron deteniendo a los que buscaban ayudarlo. La elevación a juicio hablaba de cinco personas pegando –Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Blas Cinalli y Matías Benicelli- y tres en el otro rol: Luciano y Lucas Pertossi y Ayrton Viollaz. Sin embargo, los abogados de la familia empezaron a hablar de sólo dos en el hecho de detener a los amigos.
De todos modos, para la acusación los segundos serían partícipes necesarios, por lo que la pena que les correspondería es la misma que para los autores o co-autores. Otra situación se presentaría en caso de que se los calificara como partícipes secundarios, lo que implicaría una pena menor.
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